| |
Balneario
Sol y mar en La Punta
Península, distrito y balneario tradicional, todo en un solo lugar. Los años pasan, pero los encantos de La Punta siguen atrayendo a limeños y chalacos cada verano.
Texto: Carlos M. Sotomayor
Fotos: Fernando Soto
Ya instalado el verano, la presencia del sol resulta omnipotente. Sobre todo en un lugar como La Punta, donde ha sucedido una evidente transformación. La calma que reinaba desde hace varias semanas ha trocado en destellante jolgorio veraniego. Las altas temperaturas climáticas han desatado una suerte de diáspora hacia el mar. Y las playas de La Punta resultan destinos ineludibles. A ellas llega gente de todos los lugares y de distinta clase social. Todos son iguales bajo el sol, decía un conocido tema de Nosequién y los nosecuántos.
Algo de historia
A principios del siglo XX, La Punta se había convertido en el balneario de moda, el predilecto de los personajes más connotados de la capital. Tener una casa allí era señal de estatus. Donde ahora se sitúa lo que conocemos como el Malecón Pardo se ubicaba la residencia veraniega del presidente civilista José Pardo y Barreda.
¿Cómo se convirtió en distrito? En gran medida se debió al auge que había adquirido como balneario y a las gestiones de algunas personalidades chalacas de aquella época: Antonio Miró Quesada de la Guerra, Agustín Tovar, Alberto Secada Sotomayor, Rafael Grau (hijo del Caballero de los Mares) y Francisco Alberti, entre otros. Ellos lograrían que el 6 de octubre de 1915, durante el gobierno del mismísimo Pardo y Barreda, se creara oficialmente el distrito de La Punta (Ley 2141).
Hoy caminar por los 0,7 kilómetros cuadrados que conforman la península de La Punta es casi como entregarse a la nostalgia, sentir la magnificencia de un pasado ilustre evidenciado en aquellas construcciones antiquísimas. Muchas de ellas se remontan a la época colonial. Es difícil no toparse con una de ellas, como aquella casona ubicada en plena Plaza Principal que perteneció a la familia Piannio y que ahora es propiedad de los ex trabajadores de la Marina Mercante. Ellos han cedido la mayoría de los espacios para que la Municipalidad de La Punta los utilice como un local para adultos mayores.
Si uno es amante de las edificaciones religiosas, no debe dejar de visitar la imponente Iglesia Sagrado Corazón de Jesús. Otra parada obligatoria es el Castillo Rospigliosi, ubicado en el Malecón Pardo, y que hoy pertenece al Seminario Redentoris Matters.
Pero si hablamos de tradición en el distrito, es preciso mencionar la presencia del Yacht Club Peruano, creado como una asociación civil sin fines de lucro el 7 de junio de 1938, con la colaboración de la Marina de Guerra del Perú, con el fin de fomentar y desarrollar los deportes náuticos en nuestro país. Su sede principal está ubicada en la avenida Bolognesi.
......(*)
(*) el articulo completo lo
encontrará en la edición Nº 25 de la Revista Orgullo del Perú.
|
|