Edicion actual
Recibir boletin
Blog de El Hierro
Ediciones Anteriores
Inicio Quienes somos Contactos SuscripcionGaleria de imagenes Proxima edicion
 
 

Navidad

¡Noche buena y rica!

¿Qué come el Perú en la tradicional cena de Navidad, poco antes o poco después de la medianoche del 24 de diciembre? Aquí una vuelta fugaz —pero apetitosa— por nuestra gastronomía navideña en una sola noche.

Texto: Gonzalo Carrillo
Fotos: Fernando Soto

Pavo, puré de manzana, ensalada rusa, panetón, chocolate caliente. ¿A quién se le ocurrió que la mezcla de todos esos elementos era la mejor forma de celebrar la Navidad? Sábelo Dios. Lo cierto es que los peruanos —y la mayoría de comensales cristianos occidentales— se sientan a la mesa a degustar su cosmopolita cena de Nochebuena.
Cosmopolita, porque reúne en ella a elementos dispares de todo el mundo. Por ejemplo, el pavo que es originario de México y de algunas zonas de Canadá y los Estados Unidos. Llamado turckey por los ingleses —quienes pensaban que venía de Turquía— y dinde (de Indias) por los franceses, fue presentado por Hernán Cortés a los españoles en el siglo XVI. Un siglo más tarde, fue adoptado con entusiasmo por los colonos ingleses de lo que es hoy Estados Unidos, cuando desembarcaron del Mayflower, Massachusetts, el último jueves de noviembre de 1620. Fueron recibidos por una cloqueante manada de pavos y, en agradecimiento, los devoraron. Así nació el Día de Acción de Gracias, en el que se come —como en nuestras navidades— pavo.
Y qué decir del panetón, que es italiano y cuya leyenda dice que fue creado por un tal Toni (de allí el nombre de “pan de Toni”) en Milán, para conquistar a la hija de un cocinero. O el puré de manzana, cuyo origen es alemán a todas luces. O la ensalada rusa, que, aunque muchos no lo crean, es rusa de verdad y tiene como elemento principal ni más ni menos que nuestra papa.
No hay que olvidar que lo que da a la cena navideña el sabroso toque autóctono son nuestros incomparables tamales, ofrenda de nuestros pueblos prehispánicos al nacimiento de Cristo. Los tamales, según algunos investigadores, tienen un carácter ceremonial y se les vincula con los ritos funerarios de Hispanoamérica. Que hoy los tamales aparezcan en el nacimiento de Cristo no es más que una muestra de cómo en nuestras tierras se junta lo sagrado con lo profano.
Esto es aún más evidente en provincias. A diferencia de Lima, en las distintas regiones de nuestro país la gente suele agregar algunos platos de la cocina local al banquete de Nochebuena.
.......(*)

(*) el articulo completo lo encontrará en la edición Nº 24 de la Revista Orgullo del Perú.



 

Volver al menu principalSiguiente articulo