Edicion actual
Recibir boletin
Blog de El Hierro
Ediciones Anteriores
Inicio Quienes somos Contactos SuscripcionGaleria de imagenes Proxima edicion
 
 

Monumento

Claustro de peruanidad

Con una recuperada belleza arquitectónica, la Casona de San Marcos atesora entre sus muros, patios y salones 400 años de historia colonial y republicana.

Texto: Pablo Vásquez
Fotos: Arturo Casalino

Cuando en 1639, en Massachusetts, Estados Unidos, se fundó la célebre Universidad de Harvard, aquí, en el entonces Virreinato del Perú, la Universidad de San Marcos ya estaba por cumplir sus primeros noventa años de existencia. Fundada el 12 de mayo de 1551, San Marcos no solo fue la primera universidad del Perú sino de todo el continente y una de las primeras del mundo, condición que le es reconocida unánimemente y que constituye una de las bases de su prestigio internacional. Más aun si tenemos en cuenta que su historia no conoce de interrupciones. Pero la Casona del Parque Universitario no siempre fue su sede. A lo largo de cuatro siglos, esta joya arquitectónica ha tenido diversos habitantes y usos: noviciado jesuita, convictorio real, colegio republicano, universidad y, finalmente, centro cultural.

Cuatro siglos
Su construcción data de 1605 y fue posible gracias a una donación del inquisidor Antonio Correa Ureña a los jesuitas. Al principio se trataba de un convento, con apenas una capilla y dos patios, pero poco a poco fue creciendo, sumando habitaciones, patios, huertos y jardines, hasta llegar a límites hoy insospechados, como el Palacio de Justicia. El primer auge duró hasta que el terremoto de 1746 dejó a Lima en escombros, incluyendo el convento jesuita. Su primera reconstrucción le dio mucho del aspecto que tiene hasta la actualidad (cinco patios de estilo colonial, capilla interior e iglesia exterior), pero los jesuitas no pudieron verla terminada, pues fueron expulsados de América en 1767, por órdenes del rey de España.
La Casona, entonces, se convirtió en el Convictorio de San Carlos: un colegio para jóvenes con aptitudes para el estudio. Pero lo que la Corona española no sabía es que estos jóvenes, precisamente, desarrollarían las primeras ideas emancipadoras de la región, mérito que les valió ser desfinanciados y clausurados por el virrey Pezuela en 1817.
Tuvo que declararse la independencia para que la Casona pudiera reabrir sus puertas en 1861, esta vez como Colegio San Carlos, perteneciente a la Universidad de San Marcos. En ese momento, la universidad funcionaba en el local que hoy conocemos como el Congreso de la República, pero debió cederlo a la naciente nación, por lo que la universidad se trasladó a la Casona.
......(*)


(*)
el articulo completo lo encontrará en la edición Nº 24 de la Revista Orgullo del Perú.





 
Articulo anterior
Volver al menu principal