Edicion actual
Recibir boletin
Blog de El Hierro
Ediciones Anteriores
A.N.C.P.C.P.P
Inicio Quienes somos Contactos SuscripcionGaleria de imagenes Proxima edicion
 
 

El Hierro

La prueba definitiva

En los concursos existen dos categorías especialmente significativas: las llamadas al cabestro y las de silla. Las primeras, también conocidas como de tiro, consisten en una evaluación de los ejemplares de acuerdo a su calidad, preparación y presentación. Se toma en cuenta el estado físico, la forma de exhibirse y muy especialmente lo armónico y regulares que se mantienen los ejemplares cuando se exhiben demostrando su temperamento, arrogancia y buen desplazamiento. Es también muy importante el papel del jalador o presentador, pues su habilidad influye en el resultado hasta en un 50 por ciento. Y especialmente la preparación y exhibición, pues muchos ejemplares de menos calidad aventajan a los de más calidad gracias al óptimo estado en que llegan a la prueba.
Pero los resultados de esta categoría deben ser vistos sólo como una promesa de lo que podrán llegar a ser los animales cuando se les ponga la silla. Hay que tomarlos con pinzas y evitar entusiasmos excesivos, pues si el criador no es consciente de esta salvedad, puede perder mucho tiempo y terminar decepcionado. Algo que todo criador debe entender y aceptar, si desea ver apreciar los resultados de su habilidad, es que el camino que recorrerá en la crianza no será precisamente breve.
No debemos olvidar que al ser montados, los caballos cambian su centro de gravedad, reciben el peso de la montura (apero) y del jinete. Esto los lleva a crecerse con la silla, mantenerse o decrecer en su calidad al soportar un peso desacostumbrado. También se pueden desplazar con dificultad, debido a la debilidad, la falta de temperamento, de calidad de pisos (mecánica de movimiento), de impulsión, de energía, las mañas, la enfrenadura deficiente y muchos otros factores que hacen que un animal no tenga éxito en la prueba de la silla.
Son muchos los factores determinantes para llegar a probar la verdad en los caballos de silla, y esto ocurre en todas las razas. Nuestro caballo es un ejemplar de silla y no de cabestro, su verdadera función es llevar al jinete cómodamente durante muchos años de vida útil. Y subrayo esto: no pocos, sino muchos años. Por ello, la silla es una prueba definitiva.
Como conductores de la crianza, debemos preocuparnos por producir ejemplares longevos, con muchos años de vida útil al servicio de su jinete. Nuestra raza es tardía y muchas veces por el “bendito concurso” se le adelanta más allá de lo necesario, perjudicando así su salud y deteriorando su vida útil. Observen a los animales que no van tanto a los concursos: duran más, ya que no padecen el estrés de los que van siempre. Hay que tener cuidado, puesto que por actuar con vehemencia les quitamos tiempo de vida a nuestros caballos.
.....(*)

(*) el articulo completo lo encontrará en la edición Nº 22 de la Revista Orgullo del Perú.

 


 
Articulo anterior Volver al menu principal