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Historia
La casa de todos
La Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso cumple sesenta años escribiendo la historia reciente de nuestra raza caballar.
Texto: Martín Higa
Pocas instituciones en el Perú pueden lucir con orgullo el membrete de ser reconocidas en todo el mundo. Se puede contar entre ellas a una universidad, un banco y un grupo teatral, aunque tal vez nadie imaginó que en la década de 1940 un grupo de entusiastas hombres de campo, acostumbrados a comenzar a trabajar antes del canto del gallo, iniciaría lo que hoy es un sello mundial de prestigio, garantía y seriedad: la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso.
Conocida también por sus siglas, ANCPCPP, o llamada simplemente como la Asociación, cumple ahora sesenta años de vida rigiendo no sólo el desarrollo de la crianza del Caballo Peruano de Paso, sino también preservando y difundiendo todas las tradiciones, usos y costumbres relacionadas con la raza caballar del Perú.
Como toda institución que se digne de serlo, miles de anécdotas se pueden contar en ella y sobre ella. La primera de todas —la historia de su fundación en 1947— ya se ha convertido en leyenda. En realidad, se trataría de su primera fundación, o de su fundación histórica, tal como se le llama hoy, cuando el viernes 18 de mayo de aquel año, trece criadores firmaron un acta que dio nacimiento a la Asociación en una cabaña en lo que entonces era la sede del Club Hípico, sobre la avenida Salaverry.
Los hermanos Gonzales Byrne, Carlos Luna de la Fuente, José Musante Hurtado, Fernando Fernandini, Ernesto Carozzi, Federico de la Torre Ugarte y Eugenio Ísola fueron algunos de los célebres trece fundadores, un número cabalístico que se vuelve recurrente en las películas o en la historia del Perú, como cuando en la Isla del Gallo Pizarro decidió conquistar el imperio de los Incas.
El último de los mencionados, Ísola, se convertiría un año después en el primer presidente. Muchos afirman que el acta original se firmó encima de una paca de heno de alfalfa, que fue destruida por un incendio o desapareció de la nada. Lo cierto es que nuevamente, y ahora sí de manera oficial, el 23 de septiembre de 1947 y con veintiún firmas se consagró la segunda fundación.
Con ochenta años excelentemente llevados, don Santiago Queirolo Giuffardi aún recuerda “como si fuera ayer” ambas fundaciones. “Tenía apenas diecisiete años, era un mocoso y siempre iba a ver los caballos a ver si me dejaban montarlos. Yo nunca entraba a donde los mayores discutían y conversaban porque era muy chico, pero un día don Carlos Luna, que era una gran zootecnista y profesor de la entonces Escuela Nacional Agraria de La Molina, se me acercó y me preguntó si quería firmar. Yo dije ‘Bueno, pues’, y firmé. No pensaba que iba a ser una cosa tan importante”, cuenta don Santiago.
Sin embargo, el apellido Queirolo no aparece registrado por los historiadores de la Asociación como parte de la primera acta, aunque sí de la segunda. Don Santiago se cruza de hombros, sonríe y no se hace problemas. Es el socio más antiguo y el único de todos los fundadores que aún vive, y continúa conservando, gracias a conversaciones largas y amenas, muchas de las historias que ya forman parte del folclor del Caballo Peruano de Paso .....(*)
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el articulo completo lo
encontrará en la edición Nº 22 de la Revista Orgullo del Perú. |
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