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Portada
Encantador y
pintoresco
Lugar de descanso
o inspiración para artistas e intelectuales,
centro cultural y de entretenimiento para miles
de visitantes, Barranco conserva su identidad
con el paso de los siglos, acaso porque ha
sabido combinar —sin mezclar— modernidad y
tradición.
Texto: Gabriel Espinoza Suárez
Fotos: Arturo Casalino
Barranco es un distrito mágico
que vive a dos ritmos. Por la mañana huele a pan
recién horneado, a leche tibia, a colonia y a
camisa planchada. Es un ritmo nostálgico,
casero. En cambio por la noche, especialmente
los fines de semana, se vuelve una ciudad
extrovertida y palpitante.
Miles de personas invaden sus calles, plazas y
parques. Llegan de todos lados y, pese al
tráfico, siempre encuentran el sitio ideal para
disfrutar de un concierto o asistir a un evento
cultural (una muestra de arte, la proyección de
un filme clásico, un recital de poesía, una obra
de teatro) o tomar una copa, conversar, bailar y
comer.
En eso reside el encanto de
Barranco, en dar a cada cual en la yema del
gusto. Paradójicamente, a la mañana siguiente,
la nostalgia vuelve. La brisa marina trae el
aire antiguo de balneario republicano y el
tímido sol bosteza por las calles. Atención: se
escucha el tañido de campanas.
Bella de día
En Barranco hay dos arterias principales: las
avenidas Bolognesi y Grau, que corren paralelas
a la costa y dividen nítidamente el distrito en
dos zonas. El lado más cercano al mar (viniendo
del centro de Lima, hacia la derecha) es el que
posee la mayor cantidad y variedad de casonas
solariegas de notable valor urbanístico,
consideradas patrimonio monumental.
Un buen ejemplo es el versallesco palacio de la
familia Osma-Gildemeister, que fuera escenario
de las más fastuosas fiestas de carnavales de la
alta sociedad limeña de la década de 1920. Ahora
el inmueble es sede del Museo de Osma y alberga
una importante colección de arte religioso
virreinal.
Otras casonas notables son la de
la familia Rossel Ríos (de hermosos vitrales art
noveau, ubicada en la avenida Grau, frente al
Mercado Municipal); la casona de la familia
Soyer (calle Ayacucho con la calle Melgar), la
casona Herrera (esquina de las calles Domeyer y
Junín), la casona de la familia San Miguel
(ubicada en la avenida San Martín) y la casona
de la familia Razetto (ubicada en el jirón
Tweddle)......(*)
(*)
el articulo completo lo
encontrará en la edición Nº 19 de la Revista
Orgullo del Perú.
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