Últimamente me pregunto si las personas alrededor del Caballo Peruano de Paso tienen algún conocimiento de hacia dónde se dirigen. Y no me refiero sólo a los peruanos.
Texto: José Risso Montes
He participado recientemente en el Concurso Nacional de Norteamérica. Vi que trabajan con tres jueces de manera separada, fórmula que ya probamos en el Perú, con muy malos resultados. Definitivamente, no funciona. Y por una sencilla razón: el juzgamiento no tiene personalidad ni firma; no orienta, más bien acaba por confundir a los expositores y maniatar a los jueces, pues estos no tienen la potestad de manejar la prueba ni determinar el tipo de comparaciones que quieren hacer. Como dice don Alfredo Elías Vargas, debería estar prohibido prohibir, y eso es lo que sucede en este tipo de juzgamiento. Encuentro a los norteamericanos bastante desorientados en la crianza, y esto sólo contribuye a empeorar las cosas.
Sin embargo, el problema no está únicamente allá: necesitamos definir los conceptos y criterios que den prioridad al camino de la raza. Los comentarios de aficionados, expositores y criadores me lo confirman: no entienden la razón de cierto orden en los resultados. Y no lo digo porque considere que sean malos, sino porque se enuncian sin el respaldo de un criterio definido, de un concepto ideal de raza. Y este debe ser una suerte de patrón de juzgamiento que todos los jueces asimilemos y contribuyamos a respetar.
Podemos discutir si el juzgamiento es objetivo o subjetivo; encontraremos que existen dos posiciones opuestas, y que, en parte, ambas tienen razón. Los mejores animales normalmente están en los primeros lugares, y ese es un hecho objetivo. Lo subjetivo surge al momento de definir los dos primeros lugares o los campeonatos. Muchas veces el gusto particular determinará al ganador, y esto es también entendible. Pero, si bien existen gustos en la cría -lo cual también contribuye con volver entretenida y apasionante esta actividad-, es posible y necesario afirmar que muchos criadores no saben dónde dirigirse, por qué ni para qué. Y esto es gravísimo, pues si uno no tiene un concepto claro de adónde ir, tarde o temprano acabará por fracasar.....*