Con ocasión del Concurso Departamental de Lima y la suscripción de un histórico convenio entre las asociaciones peruana y panameña, un grupo de criadores centroamericanos coincidió el mes pasado en Mamacona. Fue notable su pasión por el CPP y el optimismo con que avizoran el futuro de la afición en sus países.
Texto: Martín Higa
Fotos: Gerardo Puccio
Javier Tejera, presidente de la Asociación Panameña de Criadores y Propietarios del CPP, es un hombre de férreas convicciones. No duda en asegurar que la crianza en su país vive su mejor momento, e inmediatamente exhibe las pruebas de su afirmación: 1 280 caballos registrados, exponentes de primer nivel, cincuenta años de trayectoria y, por supuesto, criadores de la talla de Felipe de Castro, Rafael Eleta Almarán y Rogelio Henríquez. No en vano Panamá es considerado, por su situación geográfica y económica, el hub o centro de distribución de las Américas. Y también hay que recordar que el origen del Caballo Peruano de Paso tiene una relación directa e histórica con Panamá, pues fue desde esta colonia española desde que se efectuaron los primeros envíos de caballos berberiscos hacia lo que después sería el Virreinato del Perú, hace más de cuatrocientos años.
"Perú hace las cosas muy bien, y nosotros las queremos hacer de la misma manera. Ahora estamos exportando Caballos Peruanos de Paso a Puerto Rico, República Dominicana y el resto de Centroamérica", explica Tejera, quien también es diputado del Congreso panameño. Pero sobre todo es un apasionado de la crianza, afición que heredó de su padre y abuelo. En su finca del valle de Antón, posee ejemplares de las líneas de Alfredo Elías, Aníbal Vásquez y el propio De Castro. Pero más allá de sus propios logros, le interesa el futuro de la raza caballar peruana en su país. "Tenemos 82 asociados que están orgullosos de criar una raza tan noble, y que en sí misma logra unir a la familia y crear un ambiente de camaradería", precisa.
Su compatriota Ivonne de Halman, presidenta del Registro Genealógico de Panamá, comparte su optimismo. Para ella, los años que se avecinan pueden ser muy buenos. "En Panamá ocurre un fenómeno muy interesante: hay un boom residencial turístico de jubilados estadounidenses que trasladan sus ahorros y se vienen a vivir. Ellos son los nuevos aficionados y criadores del Caballo Peruano de Paso, y lo hacen con mucho entusiasmo", señala.
Ivonne de Halman, quien desde hace diecisiete años dedica su vida a esta pasión desde el criadero León, no pudo imaginar el grado de compenetración que tendría con el caballo. "No hay ningún caballo más suave en el mundo que este, y yo lo sé, porque tengo un disco herniado y muchas dificultades para caminar y usar mis piernas. Por eso también se me dificulta usar los estribos peruanos, porque son muy pesados para mis tobillos, pero la suavidad y la fortaleza son indiscutibles", dice De Halman, quien empezó montando a Cristal, de la línea de Rizo Patrón -su yegua preferida- a pelo, y aún lo continúa haciendo. "Yo busco pisos y fortalezas, en ese orden. Y que los caballos lleguen a viejos y que me lleven, como Cristal. Ella siempre ganó pisos en el Nacional de Panamá, y sus descendientes también".
A campo suelto
Los hermanos Jaime y Alberto Correa, también panameños, hace bastantes años que se acostumbraron a la humedad de Lima y a su cielo gris: desde que comenzaron a viajar para conocer de cerca la crianza del CPP en su lugar de nacimiento. "Nosotros buscamos fortaleza y belleza. Es muy importante que el caballo sea muy bonito, de cabeza levantada", refiere Jaime Correa, quien en 1994 pasó una temporada entera en el criadero San Fernandito, de la familia Peschiera, en Chincha, aprendiendo de primera mano el oficio de chalán y las artes de preparadores y enfrenadores. Esa riquísima experiencia es la que aplicamos en nuestra finca en Panamá", añade.
Hace veintidós años, los hermanos Correa empezaron con la afición a la raza peruana a través de un tío que les recomendó conocer a la yegua Arco Iris, del panameño Eleta Almarán. En adelante, las cosas evolucionaron con prisa y nada de pausa. Hoy poseen nada menos que 86 caballos y siguen trabajando para que su línea se fortalezca......*