Homenaje

Caramelo eterno

Hay un antes y un después de Caramelo, el ejemplar que a principios de la década de 1960 dio al Caballo Peruano de Paso la arrogancia y funcionalidad que hoy son su emblema.

Texto: Martín Higa
Fotos: Jaime Rey de Castro


En 1963, Vivian Leigh seguía siendo diva de Hollywood y estaba de visita por unos días en Lima. Ella, que encarnó uno de los papeles más memorables en la historia del cine: el de Scarlett O'Hara en "Lo que el viento se llevó", había sido invitada por el gobierno peruano para asistir a una de las clausuras del Concurso Nacional del Caballo Peruano de Paso en la entonces sede de la Asociación, ubicada en la avenida Salaverry. La exhibición culminó y Vivian Leigh -piel de marfil, lentes de carey oscuro, sombrero de ala ancha y sonrisa de ganadora del Óscar- quedó gratamente impresionada, sobre todo por un caballo alazán llamado Caramelo, que era el centro de atención. Su propietario, don Alfredo Elías, ya no recuerda con detalle el episodio, pero un asistente de la diva se comunicó con los otros criadores, y minutos después se le acercaron a Elías con un cheque en blanco firmado por el puño y letra de Leigh.
"Lo que quiera por Caramelo. Ponga usted la cantidad a cambio de su caballo", le dijeron a don Alfredo. El cheque llevaba el membrete del Bank of America y prometía la entrega de una cantidad de dólares que se debía contar por kilos, los suficientes para retirarse prematuramente a los 38 años y vivir el resto de los días criando caballos y gallos con un vaso de pisco sour en la mano. Elías no lo pensó siquiera un segundo y devolvió el cheque junto con un rotundo no, que nunca ha lamentado. La historia real -como suele suceder- se convirtió en leyenda, y con el paso de los años se le agregaron datos adicionales: que fue la primera vez que un hombre le decía no a la gran Vivian Leigh, que el pago ofrecido era de un millón de dólares, que buscaron a Elías en su casa con el dinero en un maletín, que el presidente Prado le pidió que reconsiderara la oferta, que muchas señoras se desmayaron al saber que se rechazó el cheque… Han pasado cincuenta años y, anécdotas aparte, el paso de Caramelo merecía de sobra un homenaje. Fue el primer caballo en ser Laureado -galardón creado por la Asociación específicamente para él- luego de obtener consecutivamente tres premios como Campeón de Campeones, con lo que se distinguía su participación y se le retiraba de los concursos para que otros ejemplares tuvieran oportunidad de mostrarse.

Hito de crianza
Además, es el único animal particular que se sepa haya sido objeto de un reportaje especial de la revista National Geographic, lo que sucedió en 1964. Y la unanimidad de criadores señala que hay un antes y un después de Caramelo en la historia del Caballo Peruano de Paso. Ese antes y después de Caramelo (a.C. y d.C.), está definido por la fuerza que el caballo posee en el tren posterior, lo que le permitió liberar el tren delantero, adornarse con él y erguir la cabeza para dotarse de arrogancia. Caramelo, además de estas características -como recuerda el propio Alfredo Elías-, "tenía buena estatura: 1,52 metros, y una grupa poderosa; era noble y muy dispuesto a obedecer la orden del chalán. Poseía gran avance en el andar, colocación de cabeza muy elegante, cuello muy alto, erguido y distinguido. Era un caballo largo, de lucimiento y sentó un cambio en la cría al levantar la cabeza de los caballos. En ese momento hizo su aparición la arrogancia".....*