Afición

34º Concurso 'Los Pumas de Cieneguilla' - Cálido y entrañable

A una hora al este de Lima, se realiza desde 1973 el que muchos consideran el segundo concurso del Caballo Peruano de Paso más importante de Lima. La asociación que lo convoca, además, está compuesta por camaradas que han encontrado una excusa ideal para conversar.

Texto: Martín Higa
Fotos: Arturo Bernal


A inicios de la década de 1970, cuando el crecimiento de Lima se encontraba en plena ebullición, los cerros de Cieneguilla eran un anexo sencillo de los Andes, con chacras donde el ganado pastoreaba en silencio y los zorros deambulaban entre las acequias. Allí, a la sombra de los cerros, cada tarde se reunía un grupo de amigos que tenían en común -además del gusto por el café, la carne de gallina y la conversación- la pasión por el Caballo Peruano de Paso. Clemente Palma, el coronel colombiano Eduardo Escandón, Rafael Vidal, Hugo Casas, Andrés Ugarte, Luis Vélez, Édgar Eyzaguirre y Manuel Mazzi aprovechaban que el ocaso y, en la casa de este último, comentaban el día. Durante muchas jornadas, varias de aquellas chácharas se concentraban en un rumor que circulaba por el valle: se había visto un puma rondando las quebradas, lo que significaba un riesgo para los animales de corral, y también para la gente común y corriente que tuviera la mala suerte de cruzarse con el felino.
"En esos años, no había tráfico ni asfalto. Todo era tierra, piedras y chacra. De noche era oscuridad total: sólo la luna alumbraba. Por eso te imaginarás el miedo que tenía la gente por el puma", cuenta don Édgar Eyzaguirre. "Una vez, durante una de nuestras reuniones, alguien quiso hacerle una broma a Leoncio, un tipo alto y corpulento que era ayudante de Rafael Vidal. Cuando Leoncio se acercó, gritaron: 'Allí está el puma', y el pobre Leoncio, a pesar de que era grande, se asustó tanto que corrió a esconderse a toda velocidad debajo de la mesa. ¡Cómo nos reímos después!", agrega Eyzaguirre. Aunque nunca se confirmó la existencia del puma, la anécdota fue suficiente para que el grupo de amigos se quedara con el apelativo de 'Los Pumas de Cieneguilla', que al final fue el nombre que utilizaron para fundar su asociación y llevar a otro nivel su afición por el CPP. "Eso fue en 1972, y pronto se contagió la gente. Es que ayudan mucho el clima cálido y el agua limpia del río Lurín, que influye en el pelaje", comenta Eyzaguirre, quien hoy, a sus 82 años, no deja de levantarse a las seis de la mañana para recoger la chala que les dará a sus dieciséis caballos en 'La Colina'. Otro 'puma', José Miguel Morales, resalta una cita de Fernando Graña: "En Cieneguilla hay una ventaja natural: entre el día y la noche hay una diferencia de diez grados centígrados de temperatura, lo que produce una especie de protección, porque se mueren los insectos y otras alimañas", dice el criador de 'La Maestranza'.

El segundo concurso
De ahí en adelante todo siguió su rumbo natural. Más criadores continuaron mudándose al valle de Cieneguilla, y el concurso que la asociación había instaurado pasó a convertirse poco a poco en uno de los mas importantes del Perú y el más antiguo de Lima, después del Concurso Nacional, pero antes que los de Lurín, Mala o Amancaes y que el Departamental de Lima. Muchos, incluso, lo consideran el tercero de mayor categoría del Perú. Siempre programados en primavera, los concursos de 'Los Pumas de Cieneguilla' han registrado niveles récord, como el año pasado, cuando contó con la participación de trescientos ejemplares. En el primero de ellos, en 1973, sólo hubo 37 caballos; además, tuvo una finalidad encomiable: durante la competencia se realizó una kermés junto con el Club de Leones de Cieneguilla, y con los fondos obtenidos se construyó un colegio público para los niños de la zona que sigue prestando sus servicios......*