Criador

Manuel Mazzi Casas, protector de la memoria

Con 82 años de edad y medio siglo dedicado al Caballo Peruano de Paso, don Manuel Mazzi es un referente ineludible para detallar la historia de la crianza y el minucioso devenir de nuestra raza caballar.

Texto: Martín Higa
Fotos: Arturo Bernal


Manuel Mazzi Casas es, además de una personalidad fotogénica, un personaje cautivador. Durante la hora completa que duró la entrevista -en un lugar apartado, durante el concurso de Cieneguilla-, no hubo nadie que pasara a su lado que no aprovechara su presencia para estrecharle la mano, fundirse en un abrazo con él o hacerle una venia con el sombrero. Mazzi devolvía todos los saludos de pie. Que se recuerde, no ha habido ningún reportaje sobre la historia del Caballo Peruano de Paso en los últimos años -y se han escrito bastantes- en el que don Manuel no haya sido citado o fotografiado. Mucho tienen que ver sus bigotes largos, grises, de viejo cuño, que ha tenido desde siempre, muy semejantes a los que Cervantes -el autor del Quijote- posee en los retratos del siglo XVII.De quijotesco, eso sí, don Manuel sólo tiene los bigotes y la figura espigada y erguida. Porque la sensatez y lucidez de sus actos y palabras -aún ,a sus 82 años- es una de las características que robustecen su imagen de compañero sempiterno y detallista memorioso de la crianza del Caballo Peruano de Paso.
Por algo tiene cincuenta años dedicados a esta pasión en su criadero en Cieneguilla, en la ribera del río Lurín."Me enorgullece decir -afirma don Manuel- que tengo nueve generaciones de ejemplares inscritos: soy uno de los que más generaciones registradas posee". Y contra lo que muchos puedan pensar, Mazzi no se ha retirado de la crianza, ni piensa hacerlo, y tampoco proyecta dejar de montar sus ejemplares ni de detectar sus errores y corregirlos, porque la edad es lo de menos. Cuando habla, lo hace con la convicción que otorga el paso de los años y el saber que se estuvo en el momento y el lugar en que todo ocurrió -no por nada ha sido juez desde 1972, tanto nacional como internacional, con desempeños en todo el continente, desde Salta a Texas, y con más de doscientos concursos en su haber-. Es el compañero que se busca a un costado de la cancha en cada concurso para recordar anécdotas o traer al presente nombres exactos y fechas claves del Caballo Peruano de Paso.

Apertura de líneas

Hace medio siglo, en 1956, las cosas eran muy diferentes: "No me atrevía a ser socio de la Asociación porque veía caballos muy buenos y sentía que yo sabía poco y no tenía mucho que ofrecer". En la mitad del siglo XX, Mazzi comenzó su crianza en Chincha, muy cerca de los consejos y la amistad de don Fernando Peschiera. Don Manuel adquirió una yegua que, se decía, era hija de las yeguas que la Oficina de Correos de Ica utilizaba ("Eran las que llevaban las cartas y paquetes desde Pisco a Ica y viceversa. Tenían una gran resistencia para aguantar un día de ida y otro de regreso"). Esta potranca la sirvió con 'Buen Moro', un potro de la hacienda Trapiche Chabalina, y nació una yegua tordilla: 'Julia'."Luego crucé a 'Julia' y 'Bandinero' -de la hacienda Bandín, en la quebrada de Pisco, de los señores Cassinelli- y produjeron a 'Gitano'. Y del cruce de 'Gitano' con 'Lujuria' -una yegua norteña de Federico Torre Ugarte, quien impulsó mucho la crianza en los cuarenta- nació 'Bellísima'. Más tarde, 'Bellísima' y 'Montaraz', de Peschiera, produjeron Bailarina". Así, agregando a la historia el contexto necesario para ilustrarla y terminar de entenderla, don Manuel resume los primeros tramos de su línea, una de las más extensas entre todos los criadores."Yo aprendí mucho de Fernando Graña, de Luis de Ascásubi, de José Musante, de Fernando Peschiera", dice Mazzi, quien tuvo la posibilidad de compartir experiencias y cientos de horas de conversaciones y debates con una generación clave para la crianza del CPP......*