Afición

El norte de la tradición

En los Estados Unidos, la crianza y la afición por el Caballo Peruano de Paso han alcanzado gran solidez, tanto en calidad y cantidad de ejemplares como en organización y promoción. A unas semanas del concurso nacional estadounidense, hagamos un recuento de la historia de nuestra raza caballar en ese país.

Texto: Martín Higa
Fotos: Arturo Bernal y Stephen Lasko


Los primeros Caballos Peruanos de Paso no llegaron a los Estados Unidos para deleite de conocedores ni para estudios veterinarios, sino casi a modo de atractivo circense: un grupo de criadores envió una docena de ejemplares a la Exposición del Pacífico de 1915, en San Francisco. Los habitantes de esa ciudad quedaron deslumbrados cuando los caballos realizaron una barrida, desfilando en paralelo mientras recibían una salva de aplausos. El espectáculo ocupó las primeras planas de los diarios del día siguiente. Más tarde, en la década de 1930, el financista estadounidense George Stevenson haría lo suyo. Para viajar hacia las sedes bancarias del interior del Perú, Stevenson debía montar a nuestros caballos durante semanas enteras. Antes de regresar a su país -y seguramente a modo de regalo de los prestatarios y ahorristas nacionales- se le entregó un semental llamado ñorbo. El hombre de negocios lo sirvió en California con yeguas de otras líneas, produciendo así -por primera vez- razas mezcladas con el Caballo Peruano de Paso.
En las décadas de 1950 y 1960 comenzó el proceso de importación de ejemplares, liderado por el criador de caballos de carrera C.J. Tippett, el coronel Bordelon, Walter Meyer, Mary Donald, Russell Deen, Bill McClenahan, Kelly Power, Verne Albright y V. 'Bud' Brown, de Arizona, quien trajo a 'Dulce Sueño'. Algunos de esos animales eran yeguas de linaje, y con ellas comenzó la crianza del Caballo Peruano en tierras estadounidenses. A comienzos de la década de 1970, finalmente esa crianza quedó establecida, lo que coincidió con un periodo ascendente en el mercado de equinos, en general. En la actualidad, se calcula en 10 mil el número de ejemplares en los Estados Unidos y son cada vez más los criadores y aficionados 'gringos' que se interesan por la raza caballar peruana. Nada de esto se hubiera logrado sin la participación de un conjunto de entusiastas que se dedicaron a la casi desconocida crianza del CPP. "Quien introdujo aquí el Caballo Peruano de Paso fue Bill McClenahan, de Cypress Ridge Ranch. él importó a Amigo Fito, Burlador, Lancero, Sol de Oro CRR y Estrellita del Sur -recuerda con claridad la notable criadora Janetta Michael, entrevistada para este artículo-. También estaban John y Angie DeLozier, del Rancho Thunderbird, quienes trajeron a Piloto, y Vivienne Lundquist, del Rancho Meadow Springs, propietaria de numerosos caballos y forjadora del tipo Meadow Springs. Otro criador con un tipo distintivo fue Jim Foster, quien trajo a Palomo".....

El sueño americano
Con mucha lucidez, Albright afirma que, mientras los criadores norteamericanos busquen lo mismo que sus pares peruanos, no habrá problemas. "El énfasis que pone la gente que concursa es el mismo en Perú y Estados Unidos -explica el gran promotor-. Igual que en Perú, hay criadores aquí que buscan algo más en los pisos, el brío, el término, la arrogancia, la belleza, etcétera. Recientemente se nota un interés por criar caballos sanos que sean longevos". Fortaleza, buen formato, buen temperamento, brío, pisos naturales y elegancia. En suma, estas son las claves que los norteamericanos esperan de sus caballos, de la misma manera que el resto de criadores del CPP alrededor del mundo. "Sin ninguna de estas características, no tienes un verdadero Caballo Peruano de Paso. Por eso los jinetes que buscan comodidad deben entender, además, que el caballo necesita brío y fortaleza -explica Janetta Michael-. Dividir la línea entre concurso y placer producirá dos tipos distintos ente sí y ninguno será de verdad un caballo peruano".....*