Velocidad máxima
Desde el primer momento, Nicolás Fuchs evidencia un temperamento maquinalmente equilibrado. Una suerte de témpano que no deja traslucir ningún tipo de desborde emotivo. Y allí radica, al parecer, gran parte de su éxito. Tiene la tranquilidad necesaria para eludir cualquier obstáculo que se le presenta en su ascendente carrera automovilística, y a la vez para no marearse con los logros que tan rápidamente viene logrando.
Instalado en su centro de operaciones, al lado de un deslumbrante bólido y en medio de un sinfín de tuercas y motores, se siente cómodo. Está en su medio ambiente. Y desde ahí ensaya un perfil personal. “No soy una persona de emociones —confiesa—, soy muy tranquilo. Hay muchos pilotos diferentes con estados de ánimos distintos. Yo no soy el piloto que está desesperado por partir. Hay que tener tranquilidad y la mente bien fría. Vas a una velocidad muy alta y si estás nervioso todo se vuelve más complicado”.
“Se encuentra cerca de lograr el tricampeonato nacional”.
Ruta de ascenso
Para él, la velocidad parece ser una cualidad innata. Los resultados obtenidos son una irrefutable prueba de su calidad como piloto de autos. En el 2008, en su primera participación en el Campeonato Nacional de Rally, se dio el lujo de vencer a todos. Y no solo repetiría el éxito al año siguiente, sino que para demostrar su absoluta hegemonía, se encuentra cerca de lograr el tricampeonato nacional.
Otra de las cualidades de Fuchs es que no le atemorizan los retos, por muy difíciles e infranqueables que puedan parecer en un inicio. El año pasado decidió tentar suerte en el Sudamericano FIA-Codasur y las cosas fueron mejor de lo que cualquier entusiasta hubiese imaginado: obtuvo el subcampeonato. Un gran resultado conseguido a pesar de algunas dificultades, como aquella acaecida en Bolivia, donde se malogró la caja de cambios de su auto. “Tuve que correr en retroceso”, relata.
Pero las cosas no culminan allí: este año optó por adquirir mayor experiencia internacional participando en algunas fechas del Mundial de Rally. Y el debut en esta categoría, enfrentándose a pilotos con mucho más recorrido, también sorprendió a propios y extraños. Sucedió en Córdoba, Argentina.
“Esa fue una carrera más pensada —rememora Fuchs—. Ten en cuanta que nunca había ido a ver el Rally de Córdoba. Nunca había corrido una fecha del mundial. Y correr con pilotos que habían corrido ese Rally unas veinte veces era muy complicado. Fui con la estrategia de ir y terminar la carrera. No salir a pelearles a ellos, porque era imposible”. Y no solo logró cumplir su objetivo de llegar a la meta, sino que además terminó meritoriamente en el cuarto lugar, venciendo en dura batalla al experimentado piloto japonés Toshi Arai,
“El año pasado obtuvo el subcampeonato en el Sudamericano FIA-Codasur”.

El arranque
Más de un teórico de la Psicología sostiene que en la infancia se encuentra el origen de todo. El caso de Nicolás Fuchs refrenda aquel axioma. Su dominio de la mecánica, por ejemplo, se remonta a su niñez. Desde muy chico desarmaba todos los juguetes que le compraban, incluso los electrónicos. Ninguno duraba entero más de dos días. Y con las piezas de uno armaba otro. Siempre había cosas desarmadas a su alrededor. “Me gustaba investigar cómo funcionaban las cosas”, explica.

“Pienso correr el próximo año el mundial y ser campeón”.
La pasión por las tuercas le viene de familia. Su abuelo, sus tíos y sus padres comparten esa afición. El tema de la velocidad, sin embargo, viene por cuenta propia. “De mi padre heredé la competitividad. Él navega vela, pero a mí ese deporte no me llamó la atención. Me pareció muy lento”.
Antes de cumplir los dieciocho años, un impulso adolescente —o “una locura de chiquillo” como prefiere llamarlo él— lo llevó a comprarse con su propio esfuerzo un auto que no estaba precisamente en óptimas condiciones. “Tenía el motor en la maletera, todo desarmado —cuenta Fuchs—. No duró ni un mes armado y lo volví a desarmar. El auto era un desastre, estaba todo oxidado. Fue una locura de chiquillo, como te digo. Y así, poco a poco, empecé a armarlo mejor y ese fue el auto con el que corrí mi primera carrera. Fue en Trujillo, en una carrera de circuito, creo que en el año 2004 o 2005. Luego lo vendí y me compré otro. Fue divertido”.
Al inicio, como puede resultar comprensible, no tuvo el apoyo de la familia. Sin embargo, aquella situación no fue impedimento para que Nicolás Fuchs mantenga firme su vocación. “Tuve que empezar por mis propios medios. Mi auto de carrera era mi auto de calle, y si había plata corría. Me gastaba hasta el último centavo en correr”. No pasó mucho tiempo para que su familia empezara a apoyarlo. Fue cuando vieron que no se trataba de una locura juvenil, sino que lo hacía bien y que podía llevarlo adelante. Pero, además, más pronto que tarde los logros convalidaron su elección profesional.
“Se encuentra cerca de lograr el tricampeonato nacional”.
Próxima curva
Nicolás Fuchs no teme al peligro. Por ejemplo, la primera vez que corrió en Brasil, se volteó. Pero experiencias como esa no lo desaniman. “No les presto atención —explica—. No veo lo malo, siempre veo lo positivo. Porque, al final, si no arriesgas no ganas. Así son las carreras. Quieras o no quieras siempre te van a chocar o te vas a voltear”.
Afortunadamente, Nicolás es un piloto equilibrado, cuya máxima concentración en cada carrera es innegable. “Trato de no prestarle atención a nadie —dice—. Vivo mi mundo tranquilo. Si empiezas a pensar en la familia, en lo que te dicen, te desconcentras”.
Nicolás tampoco cree en cábalas. Lo que le parece importante es el entrenamiento físico y saber de mecánica. Sobre todo esto último. “Puede haber fallitas que si no arreglas pierdes la carrera”, señala, mientras se dispone a ser el blanco del flash del fotógrafo, en el epílogo de la conversación.
Respecto de los próximos retos, Nicolás Fuchs es claro y contundente: “Pienso correr el próximo año el mundial y ser campeón”. Repasando su corta pero significativa trayectoria, ser campeón mundial no es un sueño: es una posibilidad tangible que puede estar muy cerca. Quizás en la próxima curva.
“El año 2008 obtuvo el subcampeonato en el Sudamericano FIA-Codasur”.





