Personaje
Mujer a caballo
El Nacional de este año tiene un sabor especial para Rossana Carozzi. Será la primera mujer encargada de presidir el comité organizador. Todo un hito en la historia de la afición.

La relación de Rossana Carozzi con el Caballo Peruano de Paso no es reciente ni accidental. Se trata de un vínculo generacional, heredado de sus ancestros. Fueron ellos quienes le inculcaron el amor por nuestra raza caballar y las ganas de contribuir de todas las maneras posibles con su difusión.
“Mi afición viene desde la época de mi bisabuelo, Juan Bautista Ísola, conocido como don Giovatta —cuenta Rossana—. Él era un hombre de campo y usaba el caballo como herramienta de trabajo para recorrer la hacienda. Fue así que extendió la afición a mi abuelo, Eugenio Ísola, y a mi padre, Ernesto Carozzi”.
Dos personajes muy importantes en los orígenes de la Asociación, ya que el 23 de setiembre de 1947 ambos firmaron el acta fundacional. Ernesto, el padre de Rossana, supo además transmitir a sus dos hijos, Rossana y Renzo Carozzi, los conocimientos necesarios para continuar la crianza con el hierro del criadero El Criollo. “A pesar de que mi bisabuelo era italiano y mi abuela tenía sangre francesa, mi padre resultó muy peruano. Es por eso que le puso ese nombre al criadero”, explica.
Amazonas del mundo
Su carácter decidido y activo la llevó hace más de quince años a participar en la formación de un grupo de amazonas que representara al país y a la mujer en el mundo del caballo peruano. “Cuando las esposas, hermanas e hijas de los socios comenzábamos a asistir a los concursos, unas señoras norteamericanas vinieron invitadas a montar en Lima. Esto nos puso las pilas. Yo pensé: el caballo es peruano, ¿por qué tenemos que traer a unas señoras extranjeras a montar un espectáculo?”.
Luego de un gran esfuerzo por convencer y convocar a las interesadas, se alcanzó el número necesario. Las protagonistas estaban reunidas. Sin embargo, pronto fue evidente que no era nada sencillo efectuar evoluciones de alto grado de dificultad en perfecta armonía, y más aun, montadas sobre los lomos de temperamentales caballos, muchas veces enardecidos por los aplausos del público. Se requería preparación. Y no poca. Así que decidieron empezar de cero. ...(*)

(*) El articulo completo lo encontrará en la edición Nº 30 de la Revista Orgullo del Perú.





