Juez
Habla el juez
Las miradas de aficionados y criadores están puestas sobre él. Y es que Juan Manuel Rizo Patrón será, por segundo año consecutivo, el juez del Nacional. Gran honor y delicada responsabilidad.
Para Juan Manuel Rizo Patrón Barúa resulta especialmente satisfactorio volver a juzgar el Concurso Nacional. Más aun cuando su designación ha sido producto de la elección de los propios criadores, quienes presentarán sus caballos en el certamen. Es innegable que los aficionados le han dado un voto de confianza, dejando constancia de que su metodología y percepción de la raza tienen un alto grado de aceptación.
“Son los criadores los que al presentar sus ejemplares hacen posible este certamen. De manera que a mí no me resta sino resaltar las virtudes de los caballos y no detenerme en los defectos”, explica Juan Manuel.
Rizo Patrón reconoce que, al margen de los atributos de los caballos en competencia, existe un binomio que debe encontrarse en perfecta armonía para poder ser evaluado. “Nuestro caballo se distingue de las otras razas por su docilidad. Por eso considero muy importante que no pelee en la cancha. Un caballo muy bueno que esté peleando con su jinete desmerece su rendimiento”.
Su conocimiento y trayectoria definitivamente le permiten identificar al instante defectos como el señalado en la cancha. “Tengo la suerte de que también monto caballo constantemente. Por eso intuyo cosas como esa fácilmente. Las siento inclusive al momento de estar parado en la cancha. Esto es muy importante en mi criterio de juzgamiento”.


Decálogo
JM Para el juez del concurso, el animal de su agrado debe contar con las características propias de la raza. “Docilidad, facilidad, suavidad, comodidad, y a la vez orgullo y prestancia; es decir, personalidad. El caballo que cuente con estas cualidades es el que debe prevalecer y quedar mejor clasificado”, asegura.
Considera, sin embargo, que con el tiempo se han ido perdiendo en los caballos algunas característicasque antaño solían destacarse y que son de su particular agrado. “Me encanta la cadencia con que un caballo se desplaza.
El animal que cuente con esta virtud, a diferencia del repetidor, tiene mucho más eficiencia en sus desplazamientos, ya que no se exige en sus andares. Por el contrario, el animal sin eficiencia es como un motor que trabaja a mayores revoluciones por minuto, pero que avanza la mitad”.
Rizo Patrón afirma que el motivo por el cual estos aspectos se han ido perdiendo con el tiempo obedece a las modalidades de juzgamiento utilizadas en los últimos años, así como también al deterioro del piso, del cual ha sido víctima nuestro caballo. Desde su punto de vista, la aceleración de la que se habla tanto hoy en día debería erradicarse de la nomenclatura del Caballo Peruano de Paso. “Un animal que puede ir a mayor velocidad que otro no aventaja en nada a su rival. Lo único que demuestra es que se sale de su piso....(*)
(*) El articulo completo lo encontrará en la edición Nº 31 de la Revista Orgullo del Perú.





