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Orgullo del Peru

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  Destino

Ciudad imperial

Centro de la cosmovisión inca y ciudad principal de la Colonia, el Cusco es una verdadera joya arquitectónica forjada entre lo andino y lo europeo.

Texto y Foto: Walter H. Wust

A simple vista, el Cusco es una ciudad cautiva por su pasado, sobre todo cuando la luz del sol baña las tejas rojas y las puertas de color añil del barrio San Blas, o cuando la tarde golpea con sus rayos anaranjados sobre las portadas barrocas de los templos, o cuando de pronto nos tropezamos con el rostro impenetrable de un poblador de las alturas que ha bajado a la ciudad a vender la carne seca que transporta su llama vestida de mil colores. .
A simple vista, Cusco es una ciudad colonial levantada sobre los gruesos muros de piedra del Tahuantinsuyo. Sin embargo, detrás del pasado vibra una ciudad cosmopolita como pocas, donde uno puede conseguir desde pizzas hechas en hornos de leña al más puro estilo italiano, hasta cervezas irlandesas servidas en vasos de aluminio como en el más añejo de los pubs ingleses. Un lugar donde se mezcla gente venida de todo el mundo: desde greñudos mochileros latinos hasta grandes grupos de japoneses armados con cámaras que caben en un pulgar. Cusco los acoge a todos y se muestra sin pudores..

Cuna del imperio
Aquí, en el valle del río Huatanay, comenzó la expansión del Tahuantinsuyo hace ochocientos años. Los incas veneraron su ciudad como “el ombligo del Universo”, desde donde partían los caminos que unían los cuatro suyos o brazos del Imperio, que eran, a su vez, las cuatro esquinas del mundo. Desde esta ciudad, los gobernantes decidieron la vida de una nación inmensa y diversa como pocas y en su honor levantaron suntuosos palacios que han resistido el paso del tiempo.Sin embargo, la historia del Cusco comienza mucho antes de la llegada de los incas. Mil años antes de nuestra era, los hombres de la cultura Marcavalle se asentaron el valle del río Huatanay —donde luego se levantaría la ciudad— y prosperaron hasta la llegada de la cultura Huari, que floreció entre los siglos VI y VII. Los incas no llegarían sino hasta el año 1400, y en el breve lapso de poco más de cien años transformaron el pequeño señorío en un imperio que se extendió desde los valles centrales de Chile, hasta Ecuador y Colombia, por el norte. La noche de los tiempos impide descifrar cuál fue la verdadera fundación del Cusco; sin embargo, el cronista mestizo Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, redactados aproximadamente en 1609, hace referencia a dos leyendas que intentan explicar el origen de la ciudad....(*)


(*)
el articulo completo lo encontrará en la edición Nº 27 de la Revista Orgullo del Perú.





 
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